EN LA SEGUNDA VUELTA PODEMOS IR POR MÁS
Por Manuel Guerrero Antequera
Para la izquierda, el progresismo y las personas de buena voluntad el resultado obtenido por Piñera en primera vuelta no debe llevar a pensar en la derrota, sino en abrir compuertas y presionar para alcanzar más y mejor democracia, porque fuerza para ello hay: Jorge Arrate y Marco Enríquez-Ominami suman 26% de la votación, frente al 29% de Frei que pasó a segunda vuelta. Es decir, tienen una fuerza proporcionalmente muy similar para incidir en el cuadro nacional. Si a ello se suman quienes anularon en primera vuelta pero no están disponibles para que resulte electo el representante de la derecha empresarial, estamos hablando de mucha gente.
Esta nueva mayoría emergente evidencia que para ganarle a Piñera no es una Concertación 2.0 lo que hace falta, pues esa oferta solo concitó lo que Frei pudo alcanzar. Se requiere un gran Acuerdo Democrático que considere un programa de gobierno de avanzada, postneoliberal –que no es lo mismo que socialista-, a partir de la integración de elementos que están contenidos en los programas de Arrate, MEO y Frei: reforma tributaria profunda, desmunicipalización de la educación, cambio constitucional (binominal, código del trabajo), desmilitarización de la Araucanía y solución al "problema" mapuche, medidas concretas para un desarrollo sustentable y avanzar hacia la nacionalización de bienes naturales como el agua y el cobre, asegurar la salud como un derecho, promoción mayor de los derechos humanos, en cuanto a justicia y reparación, y el regreso de Carabineros de Chile al Ministerio del Interior. Estos son mínimos que deben ser exigibles para estar disponibles a concurrir a las urnas en la segunda vuelta y marcar por una opción distinta a la del megaempresario Piñera.
Hoy es posible hacer valer la enorme votación obtenida por Marco Enríquez Ominami, la votación de Arrate que dobla lo históricamente alcanzado por la izquierda hasta hace poco extraparlamentaria, así como la de los/as electores/as de Frei que están por profundizar y radicalizar la democracia y la promoción de la justicia social, y los votos nulos que no quieren que el país sea gobernado por la derecha o una Concertación que en los hechos ya ha dejado de existir como una coalición que por sí misma sea capaz de acceder al Ejecutivo por quinta vez. En el crecimiento del sector de la izquierda y el progresismo, hay una señal de la ciudadanía que debe ser acogida y encausada hacia más democracia, participación, renovación y voluntad de cambio.
Ya se abrió la puerta, ahora es el momento de empujarla y pasar por ella con fuerza, para que Piñera caiga al mismo tiempo que el nuevo tiempo que se abra no sea la repetición de los últimos 20 años, sino el del verdadero fin de la transición de dictadura a democracia, del paso del neoliberalismo a una sociedad más democrática, justa e inclusiva, la era de la constitución de una nueva mayoría que le de una posibilidad de gobernabilidad a los cambios profundos y estructurales que nuestro país requiere para dejar de ser la sociedad segmentada y excluyente que nos ubica en lugares indignos de la distribución del ingreso a nivel mundial.
Así como alguna vez la Democracia Cristiana exigió un Estatuto de Garantías Constitucionales a Salvador Allende para dar su apoyo, hoy es el momento para que la izquierda y el progresismo exija de manera responsable al mismo partido y su coalición herida, pero aún viva para confluir con otros, la suscripción de un acuerdo democrático o protocolo de compromisos que signifiquen no apoyar al mal menor, si no evitar que lo peor gobierne Chile con Sebastián Piñera, y que un efectivo tiempo mejor advenga para Chile que no sea la réplica de lo mismo, sino el paso a lo nuevo.
Si estos compromisos se ratifican, estoy seguro que somos muchos y muchas quienes estaremos dispuestos y dispuestas a participar y votar positivamente contra la derecha, aunque el rostro de este nuevo momento sea Eduardo Frei en la papeleta.
Con la energía, alegría y voluntad de incidir, hoy podemos ir por más en segunda vuelta.
Te invito a votar por los/as siguientes candidatos/as a lo largo de Chile
Publicado por Manuel Guerrero en 12/12/2009 12:25:00 PMComo parte del movimiento Nueva Izquierda, por principios creemos en la integración al Parlamento de TODOS los sectores políticos que poseen un piso de respaldo ciudadano. Al mismo tiempo sabemos que el país necesita con urgencia legisladores comprometidos con la democracia y la justicia social, con un futuro para Chile en donde quepan todas y todos los chilenos, basado en la democracia, la justicia social y la sustentabilidad energética y medio ambiental, y sobre todo, en mayores grados de inclusión social, de respeto, dignidad y diversidad en todos los planos.
Por ello, te invito a hacer pesar estos valores votando, según el distrito donde estés, por los/as siguientes candidatos/as:
- Distrito Nº21, comunas de Ñuñoa y Providencia.
ÁLVARO CABRERA MARAY, Independiente Nueva Izquierda (A-2)
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
- Distrito Nº46: comunas de Arauco, Cañete, Contulmo, Curanilahue, Lebu, Los Álamos, Lota y Tirúa.
CRISTIAN CUEVAS ZAMBRANO, Partido Comunista de Chile.
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
- Distrito Nº38: comunas de Constitución, Curepto, Empedrado, Maule, Pelarco, Pencahue, Río Claro, San Clemente, San Rafael.
ROBERTO CELEDÓN FERNÁNDEZ, Independiente JPM,
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
- Distrito Nº37: comuna de Talca.
SERGIO AGUILÓ MELO, Partido Socialista de Chile.
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
- Distrito Nº35: comunas de Chépica, La Estrella, Litueche, Lolol, Marchigue, Nancagua, Navidad, Palmilla, Paredones, Peralillo, Pichilemu, Placilla, Pumanque y Santa Cruz.
BÁRBARA FIGUEROA SANDOVAL, Partido Comunista de Chile.
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
- Distrito Nº31, comunas de Alhué, Curacaví, El Monte, Isla De Maipo, María Pinto, Melipilla, Padre Hurtado, Peñaflor, San Pedro y Talagante.
YERKO LJUBETIC GODOY, Partido Demócrata Cristiano.
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
- Distrito Nº28, comunas de Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel. .
GUILLERMO TEILLIER DEL VALLE, Partido Comunista de Chile.
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
- Distrito Nº24, comunas de La Reina y Peñalolén.
GUILLERMO ABRAHAM GONZALEZ CASTRO, Independiente Movimiento Pobladores en Lucha,
Lista Chile Limpio Vote Feliz.
- Distrito Nº22, comuna de Santiago.
GUIDO CAMÚ URZÚA, Partido Socialista de Chile.
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
- Distrito Nº20, comunas de Cerrillos, Estación Central y Maipú.
ÁLVARO ESCOBAR RUFATT, Independiente.
Lista Nueva Mayoría para Chile.
- Distrito Nº19, comunas de Independencia y Recoleta.
JORGE PAVEZ URRUTIA, Independiente.
Lista Chile Limpio Vote Feliz.
- Distrito Nº18, comunas de Cerro Navia, Lo Prado y Quinta Normal.
CLAUDIO ALEJANDRO NAREA GUAJARDO, Independiente JPM
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
- Distrito Nº5, comunas de Chañaral, Copiapó y Diego De Almagro.
LAUTARO CARMONA SOTO, Partido Comunista de Chile.
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
- Distrito Nº3, comunas de Calama, María Elena, Ollague, San Pedro De Atacama y Tocopilla.
FERNANDO SAN ROMÁN BASCUÑÁN, Movimiento Amplio Social.
Lista Chile Limpio Vote Feliz.
- Distrito Nº2, comunas de Alto Hospicio, Camiña, Colchane, Huara, Iquique, Pica y Pozo Almonte.
HUGO GUTIERREZ GALVEZ, Partido Comunista de Chile.
Lista Concertación y Juntos Podemos por más Democracia.
¡Vamos por más Democracia!
Un abrazo, hagamos valer nuestro voto
Manuel Guerrero Antequera
(tu Concejal amigo)
Movimiento Nueva Izquierda
http://www.nuevaizquierda.cl
http://www.cabreradiputado.cl
http://www.manuelconcejal.cl
Mi voto en las presidenciales lo tengo clarito. Y tú? Vota libre!!!
Publicado por Manuel Guerrero en 12/09/2009 10:53:00 AMRecordando al maravilloso Einstein: "Hazte el loco"
Publicado por Manuel Guerrero en 12/02/2009 11:05:00 AMHazte el loco
Por Juan Forn
En 1937, la revista Life preparaba un largo artículo sobre Einstein y encargó a Lotte Jacobi que fotografiara al genio en su nuevo hogar norteamericano. Como Einstein y tantos otros integrantes de la intelligentzia alemana, la Jacobi había llegado al Nuevo Mundo huyendo del nazismo y sus primeros trabajos en Nueva York consistieron precisamente en fotografiar a esos expatriados. Pero cuando llevó las imágenes de aquella sesión informal a Life, la revista las rechazó, argumentando que las fotos no mostraban a Einstein “suficientemente digno”. Jacobi se encogió de hombros y se limitó a decir: “Mi estilo fotográfico es el estilo de la persona que retrato”. Einstein adoró la anécdota y la repitió muchas veces a quienes lo visitaban en su casa y veían la foto en cuestión, enmarcada y colgada en la pared.
Las relaciones de Einstein con su país de adopción estuvieron marcadas por esta clase de equívocos desde su primer intento de visita, en 1919. Einstein enfrentaba por entonces un complicado divorcio de su primera esposa, la serbia Mileva Maric, a quien llegó a ofrecerle el dinero del Premio Nobel que aún no había ganado (lo recibiría recién dos años después) para que lo dejara en paz. Enterado de las estrecheces financieras del gran científico, un admirador llamado Max Warburg le propuso organizarle una gira de conferencias por Norteamérica, pero ninguna universidad mostró interés por pagar los honorarios solicitados, cosa que alivió a Einstein. “Es mejor así”, le escribió a su admirador. “No soy orador, no me parecía una manera muy digna de ganar dinero.”
Eso mismo le contó dos años después a Chaim Weizmann, el dirigente sionista que sería el primer presidente de Israel, cuando éste le pidió que lo acompañara a Nueva York a recaudar fondos. Es graciosa la manera en que Weizmann lo sumó a la causa del sionismo. Einstein le dijo en aquella entrevista que le parecía absurdo llevar a trabajar la tierra a un pueblo que se caracterizaba por su orientación hacia lo intelectual. Weizmann le contestó que lo ayudara entonces a juntar dinero para crear la primera universidad hebrea en Palestina. Einstein le dijo que ya había comprobado que nadie pagaría por escucharlo en América. Weizmann le contestó que no se trataba de pedir honorarios por hablar de la teoría de la relatividad, sino de recolectar donaciones voluntarias entre los judíos de América hablándoles de la patria que construirían en Palestina.
La llegada a Manhattan del Premio Nobel y el futuro presidente de Israel colapsó la ciudad. Multitudes de inmigrantes los esperaban en el puerto y siguieron cada uno de sus pasos en los días siguientes. Llamativamente, el grueso de esas multitudes estaba compuesto por inmigrantes de clase media y baja. El establishment judío, en cambio, encabezado por Louis Brandeis (presidente de la Corte Suprema norteamericana), Felix Frankfurter (decano de Leyes de Harvard), Arthur Hays Sulzberger (dueño del New York Times), el financista Irving Lehman, el filántropo Daniel Guggenheim y el senador Jefferson Levy, le recomendó discretamente a Einstein que restringiese a lo científico sus alocuciones públicas y dejara a cargo de ellos la recaudación de fondos: “No se puede confiar el dinero para la creación de un Estado judío en Palestina a los judíos rusos. Weizmann es una buena persona, pero su gente no es confiable”. Einstein les contestó
públicamente: “Hasta hace una generación, los judíos alemanes no se consideraban miembros del pueblo hebreo. El antisemitismo ha revertido esa situación, nos guste o no nos guste, y considero repulsiva la indigna tendencia a adaptarse y conformar a los goyim que caracteriza a los judíos asimilados, tanto aquí como en Europa”. Consecuencia: Harvard le retiró una invitación para dirigirse a su alumnado, el New York Times cubrió con mal disimulada ironía la gira y los fondos recaudados en la gira fueron cinco veces inferiores a los cuatro millones de dólares que esperaba Weizmann.
La única universidad que honró a Einstein como se merecía fue Princeton: le contrató un ciclo entero de conferencias, le dio un doctorado honoris causa y le ofreció publicar la traducción al inglés de esas conferencias con un royalty del 15 por ciento (cuando el derecho de autor histórico era del 10 por ciento). Así comenzó el vínculo que desembocaría, doce años después, en la instalación definitiva de Einstein en Long Island, como “joya de la corona” de Princeton. Pero su vida allá no fue fácil. Su sionismo, su pacifismo, su socialismo, su igualitarismo racial no eran vistos como virtudes “americanas”, ni en los años de preguerra, ni durante, ni después. Para el decano de Princeton, que tanto esfuerzo había hecho por contratarlo, las declaraciones políticas de Einstein eran una incomodidad permanente.
Incluso cuando hablaba de las causas que defendía. No más llegar a Princeton, Einstein despertó las iras del sionismo cuando declaró: “Si los judíos somos incapaces de encontrar una honesta vía de pactar y cooperar con los árabes, demostraremos que no hemos aprendido nada en veinte siglos de sufrimiento” (años después, cuando rechazó la presidencia de Israel, supo ser más discreto: le confesó en una carta a su hijastra Margot que “si aceptara, debería decir cosas que el pueblo israelí no quiere escuchar”).
Es sabido que, desde que Estados Unidos entró en la guerra, un comité de la universidad filtraba el correo de Einstein e incluso rechazaba invitaciones a su nombre sin consultarlo. Cuando Einstein comprendió la situación, decidió poner en práctica el consejo que le había dado su amigo Charles Chaplin y aprendió a camuflar sus ideas políticas a través de la fachada simpática de genio distraído (la melena revuelta, los suéters viejos, los zapatos sin medias). En 1949 le escribió al matemático Max Born: “Se me considera un objeto petrificado, un rol que no me disgusta del todo si sirve para que se acepten mis defectos como los acepto yo mismo”.
El FBI no le respetó la intimidad ni siquiera en el lecho de muerte. En el frondoso legajo sobre su persona, abierto al público recientemente, hay un memorándum furioso de J. Edgar Hoover preguntando cómo era posible que la enfermera que cuidaba de Einstein en sus últimas horas (y escuchó sus últimas palabras) no supiera alemán, idioma en el que se refugió el moribundo antes de expirar. La última intromisión a la intimidad de Einstein fue la disección de su cerebro para estudiar “el origen de su genio”. Dividido en 240 partes, almacenado en frascos de vidrio, analizado por todo tipo de genetistas durante los últimos cincuenta años, el cerebro de Einstein no logró ofrecer ninguna revelación particular a la ciencia norteamericana, demostrando cuán literalmente cierta era la frase que su dueño repitió un millón de veces sin que nadie lo tomara en serio: “No tengo talentos especiales; sólo una anormal curiosidad”.
(Fuente: Página 12, Argentina)
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Etiquetas: einstein, humanismo, pluralismo
Ir ligeros por la vida, sin mochilas pesadas con "pies de paloma", este temita de Leon Redbone hace bien para empezar el día, sabiendo que no se viene corto y bastante cargadiño
Slds!
Manuel g.
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Invitación a conversar sobre Memoria, en Ñuñoa
Publicado por Manuel Guerrero en 10/31/2009 08:03:00 PMSaludos fraternos,
Manuel
Un contrasentido: Instituto católico en Francia otorga distinción a cura que apoya Golpe en Honduras
Publicado por Manuel Guerrero en 10/29/2009 04:24:00 PMSlds fraternos,
Manuel Guerrero
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El Contratestimonio perfecto
El Instituto católico de París ha decidido atribuir un doctorado Honoris causa al Cardenal hondureño Rodriguez Maradiaga de Tegucigalpa y al señor Michel Camdessus, ex-director general del Fondo monetario internacional.
En el primer caso, se trata de la atribución de esta distinción a un dignatario de la Iglesia, quien ha apoyado el golpe de Estado en Honduras, el cual ha sido condenado por la unanimidad de la Asamblea general de Naciones unidas. Personalmente yo he podido asistir a esta reunión y escuchar los comentarios del conjunto de los paises sobre este grave problema. Por respeto a la democracia en el mundo, nadie puede aceptar un golpe de Estado que además está acompañado de la expulsión del país del presidente legal, y solamente a algunos meses de las elecciones presidenciales.
Por otra parte, esta acción ilegal, organizada por los poderes económicos locales, especialmente por el grupo de familias que monopolizan la economía hondureña y por el Ejército, significa claramente, el regreso al poder político de la oligarquía tradicional, hoy día cada vez mas ligada al capital internacional y apoyada por las fuerzas del orden. Se trataba de frenar la transformación social en curso y la alianza del país con las otras naciones que integran el ALBA, la iniciativa de integración latino-americana basada no sobre la competitividad sino sobre la complementaridad y la solidaridad. Frente a aquello, los movimientos sociales, que representan las víctimas del sistema económico, y los mas pobres de la sociedad hondureña, se han federado en una resistencia organizada. Se trata de movimientos obreros, campesinos, indígena, de los afrodescendientes, las mujeres. Este movimiento de oposición ha indicado claramente lo que estaba en juego: oponerse a la eternización de los privilegios y apoyar un proyecto, sin duda aun modesto e imperfecto, de transformación social.
La Conferencia episcopal, a iniciativa del Cardenal Maradiaga, ha apoyado el golpe de Estado. Solo un obispo se ha opuesto, tomando parte por los excluidos de la sociedad. Se trata, en efecto, de la expresión de un poder eclesiástico, aliado a las fuerzas políticas conservadoras y de explotación económica. En lugar del esperado testimonio de solidaridad con los pobres, se pasó todo lo contrario. ¿Podemos pensar que se trata de un alineamiento del Instituto católico de París sobre la misma linea de ideas o una falta de información, dificilmente aceptable para una institución académica ?
La segunda persona condecorada es el señor Michel Camdessus, el ex-director general del Fondo monetario internacional. En plena crisis de la cual, un factor fué la orientación económica señalada por las instituciones de Bretton Woods a nivel mundial, y justamente a uno de sus principales artesanos de ésta política, el Instituto católico otorga un doctorado honoris causa. Cuando se conoce los estragos sociales producidos por las políticas del FMI, las consecuencias dramáticas de la crisis financiera y monetaria sobre el empleo y el derrumbe económico, especialmente de ciertas sociedades del Sur, no se puede evitar de poner en cuestión los modelos de analisis utilizados en las decisiones tomadas. Si existiera una Corte penal internacional para los crímenes económicos, el señor Michel Camdessus se encontraría en el « banco de los acusados » por crimen contra la humanidad. En lugar de aquello, el representa hoy día, la Comisión pontifical de Justicia y Paz en las instancias internacionales, el preside las semanas sociales de Francia y recibirá un doctorado Honoris causa del Instituto católico de París.
Tales contradicciones se explican solamente por una lectura de la situación del mundo, a partir de la visión de aquellos cuya lógica ha producido las catástrofes sociales y no con la visión de las víctimas, como la fidelidad a las enseñanzas y a la práctica que Jesús Cristo lo hubiera exigido.
Esta es la razón por la cual, en este caso, se trata de un contratestimonio perfecto.
François Houtart
Profesor emeritus de la Universidad Católica de Lovaina-la-Nueva
20-10-09
Hace un año exacto, después de mucho esfuerzo compartido con ustedes, gente maravillosa, logramos entrar al Concejo de Ñuñoa. Hacía más de 30 lustros en que un representante de la izquierda llamada "extraparlamentaria" no estaba presente en ese lugar de decisión. Hace un año resultamos electos y celebramos.
Ha sido un año de aprendizaje, de apuestas, de trabajo intenso. Aún falta mucho por hacer, pero ya emprendimos el camino, y aquí lo recuerdo junto a ustedes con el discurso de cierre de campaña.
Abrazos y muchas gracias amigos/as,
Manuel.
Carta de apoyo del Concejal Guerrero a los profesores de Chile
Publicado por Manuel Guerrero en 10/23/2009 08:46:00 AMSra. Alejandra Placencia
Colegio de Profesores
Comunal Ñuñoa
Presente
De mi consideración:
Junto con saludarle, le escribo para solidarizar y brindar mi apoyo, en mi calidad de ciudadano y Concejal de la comuna de Ñuñoa, al Magisterio chileno, que se ha movilizado con justeza, para que el Gobierno de cumplimiento al pago de la Deuda Histórica que sostiene nuestro Estado con los profesores y profesoras del país.
En este saludo, me hago parte de vuestro movimiento, y llamo a los y las colegas Concejales de todo Chile a solidarizar con vuestros esfuerzos. A su vez, hago un llamado a los representantes de todas las corrientes políticas del país, a los parlamentarios de todas las bancadas, para que se generen, con carácter de urgente, los canales de diálogo que permitan que el proyecto de ley tenga discusión inmediata. De no ser así, si no se consideran lo que el magisterio junto a los parlamentarios en sus respectivas Comisiones han trabajado durante tanto tiempo, no cabe simplemente aprobar el presupuesto en Educación, pues carecería de un principio de realidad mínima que se reconocer y dar solución al problema de la Deuda Histórica.
Cuando en situación de paro nacional del magisterio se intenta, por parte de personeros de Gobierno, señalar que quienes más sufren los costos de esta justa movilización son los niños y niñas del país, que quede claro que no han sido los profesores quienes provocaron este estado de cosas, y que es el conjunto de la sociedad chilena la que es responsable de los niños y niñas, de modo que no generar los canales de solución para este problema, nos hace responsables a todos y todas, y especialmente a quienes sí tienen la posibilidad de tomar decisiones que afectan el destino de miles de personas, de lo que a estudiantes, profesores, familias y país nos ocurre. Hace falta hacerse parte de la solución del problema y no esquivar lo que de suyo es evidente y justo: la Deuda Histórica existe y debe ser pagada.
La calidad de la educación no solo se ve garantizada para un correcto trabajo en aula, sino con una sociedad que se hace cargo de la educación como un fenómeno social integral, como un derecho y no solo como un servicio, lo que implica hacer justicia con las demandas históricas del magisterio, que será una forma de hacer justicia también a los y las profesores que dieron su vida por el retorno a la democracia en nuestro país.
Saludos fraternos,
Manuel Guerrero Antequera
Concejal de Ñuñoa
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"Por una comuna que nos integre a todos,
por una cultura que irradie sus tesoros"
Manuel Guerrero Antequera
Concejal por Ñuñoa
http://www.manuelconcejal.
celu: 8-2092837
Por los avatares del binomio dictadura/resistencia chilena, para el 89 me encontraba con 18 años de edad en Berlín oriental finalizando mi cuarto medio en la secundaria Emmanuel Kant de la comuna de Lichtenberg. Un día a inicios de noviembre estando con amigos en un club de literatura cerca de las diez de la noche, se oyó por radio el comunicado de Günter Schabovski, en que el gobierno permitía –tras cuarenta años- cruzar libremente a Berlín Occidental por una noche. Con mis amigos alemanes nos miramos atónitos por la noticia. Nadie sabía muy bien qué hacer, era una resolución insólita, fuera del cotidiano. Como Alicia a través del espejo, masas de “Osis” comenzaron a cruzar al “West” para conocer de primera fuente lo que por durante tanto tiempo había sido demonizado en casa o endulzado por los canales de televisión occidentales ZDF y Sat 1.
Ya en julio cientos de alemanes de la RDA habían decidido emigrar a la RFA vía Austria, a través de la frontera abierta por Hungría. En octubre eran unos 50 mil los que habían ocupado ese paso. Marchas multitudinarias de la sociedad civil por la democratización de la RDA se sucedían por el centro de Berlín cruzando la Alexander Platz, bordeando el Palacio de la República, ante la observación atenta de la puerta de entrada de los Jardines Colgantes de Babilonia, construida por Nabucodonosor, que desde alguna conquista prusiana ahora pendían del Museo Pergamon a orillas del Spree.
Yo militaba desde los 14 años en las Juventudes Comunistas de Chile. A fines de 1988, cuando comenzó el movimiento social alemán, solicité que nuestro Partido, en tanto organización revolucionaria internacionalista, se hiciera parte del reclamo contra el estalinismo enquistado en el aparato del Estado que era cada vez más abierto de parte de las mayorías antes silenciosas de la RDA. El socialismo es democrático o no es, nos había enseñado a través de sus discursos Salvador Allende, y ahora nos tocaba a los revolucionarios chilenos acompañar y formar parte de esa ciudadanía que pujaba por más democracia en su país, ayudados por el contexto de la Glasnost y la Perestroika de Gorbachov en la URSS. Ante mi apasionado argumento un dirigente del Partido me respondió lacónicamente “no se meta en huevás compañero”. Lo que hice fue salirme del Partido e ingresé a los Antifa Gruppen, a pelear en las calles contra los cabeza rapadas y organizar la defensa del socialismo pero reconquistándolo para la gente.
En una línea menos radical, pero más propositiva y transversal, la escritora Christa Wolff compartía la necesidad de darle un contenido auténticamente democrático al socialismo, por lo que organizó el Nuevo Foro que logró, con mucha efectividad en razón de la ética probada de sus integrantes, convocar a amplios sectores ciudadanos a movilizarse pacíficamente, a constituirse en sociedad civil activa. El 19 de septiembre de 1989 solicitó al Gobierno el certificado de reconocimiento de su asociación, el que fue rechazado bajo la acusación de “enemiga del Estado”.
Cuando llegué a mi colegio no había un centro de alumnos elegido democráticamente. La calidad de la enseñanza era espectacular, también del deporte y de las artes, todos de acceso universal y gratuito para cualquier hijo de vecino. Pero la única organización que estaba permitida era la Juventud Libre Alemana, en la que militaban casi el 100% de mis compañeros. Si no estabas ahí era muy difícil generar luego una trayectoria laboral exitosa, me explicaban. La solidaridad con Chile contra Pinochet era generosa y comprometida, ¿pero porqué no actuaban por democratizar, por mejorar su propio país? “No te metas en huevadas”, me respondían antes del 89 mis amigos alemanes, “solo conseguirás que te corten la beca en el colegio y te quedarás sin Bachillerato”. Ellos no temían tanto a la ahora mítica Stasi, la seguridad interior del Estado, sino que no creían en la política como capacidad colectiva de transformación social. Habían perdido la fe en su propia capacidad de incidir en su destino.
El 25 de septiembre del 89, en la ciudad de Leipzig, miles de personas se decidieron a realizar una marcha todos los lunes. En Berlín las protestas pacíficas eran cada vez más frecuentes y las plazas bullían de debates. El 7 de octubre fuimos convocados por la directiva de nuestros colegios a asistir a la celebración del 40 aniversario de la RDA. Pasarían lista. Bordeando las calles nos dispusieron con banderitas de cartón a saludar a los jerarcas de los países socialistas del Este que venían a dar una señal de unidad del Pacto de Varsovia. Recuerdo haber visto pasar saludando a Gorbi con su mancha en la calvicie –el mapa de Afganistán comentaban mis amigos-, y a Ceaucescu, quien moriría fusilado a los pocos meses por una revuelta en su contra en Rumania.
A la noche, frente al Palacio de la República, el histórico líder de la resistencia antifascista alemana y Jefe de Estado, Erick Honecker, arengó en un discurso con la voz quebrada por la avanzada edad a la Juventud Libre Alemana que había llegado con sus camisas azules y antorchas encendidas. Solo días después, el 18 de octubre, Honecker dimitiría de su cargo presionado por las movilizaciones sociales.
El 4 de noviembre, medio millón de personas nos reunimos en el centro de Berlín convocados por la Asociación de Artistas. Christa Wolff dio un discurso de defensa del socialismo, con fuertes críticas a quienes abandonaban el barco yéndose a la RFA, la tarea era recuperar el país para las mayorías, no hacerlo desaparecer. El 8 de noviembre el gobierno comunicó que habría elecciones libres y que se le otorgaba estatuto legal al Nuevo Foro.
La esperanza en el cambio social se podía tocar con las manos. Obras de teatro antes prohibidas se exhibían, el Decálogo de Kiszlovszki se daba en el cine con traducción simultánea en vivo, regresaban artistas de izquierda disidentes como Wolf Biermann y revolucionarios como Walter Janka, antiguo comunista y combatiente de la guerra civil española, entregaban sus testimonios sobre el estalinismo y la necesidad de un socialismo democrático. El 9 de noviembre, estando en el club de literatura que frecuentábamos con mis amigos oímos el comunicado oficial de Schaboski: había permiso para pasar a Berlín Occidental.
Salimos del club pasadas las diez de la noche. Éramos miles de personas. Yo tenía visa múltiple por mi calidad de extranjero, lo que me permitía ir y volver entre los dos Berlines en forma continua. Pero ese extraño privilegio no lo tenían mis amigos. Yo pasaba “al otro lado” y les traía exquisitos sándwich turcos, los Kebab de Kreuzberg, libros de Nietzsche, Schopenauer y Sartre, y vinilos de los Stones y Neil Young. Esta vez sí se podía, y junto a Jirka, André, Thomas y Frank cruzamos la frontera. Mi intención era mostrarles la pobreza disimulada en occidente, sus prostíbulos en que las mujeres eran tratadas como objetos, la decadencia de los consumidores de drogas con sus jeringas en las calles, los cesantes vagando pidiendo limosna. Deseaba mostrarles las maldades del capitalismo para que no se arrepintieran de tener un país socialista, pero que faltaba democratizar.
No obstante, mis amigos caminaban entre las masas de Osis que se tomaron pacíficamente las calles principales de West Berlin, y miraban las construcciones, los negocios que a las once de la noche abrieron extraordinariamente sus puertas arrojando productos gratis a la gente. Con ojos grandes miraban a los alemanes del otro lado que también los miraban a ellos con ojos desorbitados. No oían mis plegarias militantes, mis observaciones radicales y sesudas sobre la estratificación social capitalista en clases distinta a la estratificación burocrática del Este. Caminamos cuadras y cuadras durante la noche. Los vi felices y tristes a la vez. Era Alemania también, pero no la de ellos, aunque tampoco sentían la RDA como propia.
Fuimos al cine, comimos en un restaurant chileno –donde había palta y muchos productos que escaseaban en la RDA-, brindamos por la amistad y a la madrugada regresamos para llegar a la hora al colegio. A las 8:30 estábamos puntuales todos en clases. Profesores y estudiantes con ojeras, todos habían cruzado por la noche. Nadie comentaba mucho, había la voluntad que la vida siguiera su curso normal, retomar las movilizaciones, generar propuestas. Sin embargo ya nunca más fue lo mismo. El mundo había cambiado. Las certezas por años aprendidas como axiomas, que otorgaban algún tipo de tranquilidad, se habían hecho añicos sin encontrar reemplazo. Lo que vieron al otro lado no era tan malo pero tampoco tan espectacular como para perder lo propio, pero esto ya era irreversible.
Una sorda desesperanza noté en ellos, no un entusiasmo revolucionario como soñaba Kant la experiencia moderna e ilustrada de la libertad y la autonomía. “Sé libre, usa tu razón” vociferaba el filósofo de Königsberg entusiasta del componente anímico de la revolución francesa. Pero aquí ocurría lo contrario. Algo había en el aire que los alemanes del Este notaban, algo que escapaba a su control. Un silencioso desencanto con todo, con lo propio y lo ajeno. Aún no desaparecía la RDA como país, pero ya se vivía el cambio, se observaba la canalización del proceso democratizador en otra cosa extraña que se jugaba no en la calle, en la plaza, en lo público, sino tras bambalinas de otra magnitud geopolítica. El proceso de anexión había comenzado.
A los años de ocurrido el 9 de noviembre mi amigo Thomas se suicidó. Su hermana también lo hizo. Y mi director del colegio también. Y varios más. No es que no celebraran la democracia, no es que quisieran regresar a lo que había. El mundo les cambió radicalmente, de haber logrado constituirse en pocos meses en actores sociales protagonistas de una posible nueva historia colectiva, pasaron a ser ciudadanos de segunda categoría de una sociedad y sistema económico preexistente, al cual fueron entregados en bandeja bajo el nombre de reunificación alemana por medio de las hábiles manos del canciller Kohl y el camarada Gorbachov. En la ex RDA advino el momento de desaprender colectiva e individualmente todo para aprender a seguir viviendo de una manera no escogida libremente.
Hay una memoria victoriosa del 9 de noviembre de 1989. A quienes escriben la historia les gusta poner hitos temporales y esa fecha simboliza la caída de la cortina de hierro, y el fin del muro de Berlín sirve de alegoría de lo que vendría con la desaparición de todo el bloque soviético. La conclusión del siglo XX corto, como le llama Hobsbawm, o directamente el fin de la historia, como clamó apurado Fukuyama por el triunfo del libremercado a escala planetaria. Sin embargo, eso no es todo.
Dicen que es muy probable que Neil Amstrong jamás pisara la luna y que toda aquella travesía no fue más que un montaje televisivo del genial Kubrick. En este otro caso el muro sí cayó, no cabe duda, pero no fue lo único que allí se derrumbó. Y tal vez lo principal: la destrucción quita lo que había, pero por sí misma no genera lo nuevo. Esa apertura a lo inédito, la conquista colectiva de una sociedad democrática y solidaria que no es el “capitalismo con rostro humano”, es lo que el muro también se llevó. Pero la memoria de haber hecho la experiencia libertaria no se borrará y a no dudar habrán nuevos intentos, por muchos muros que se levanten en el camino. Persistir en el intento, abiertos con memoria a lo nuevo, quizá en eso consiste ser humanos.






